El poder de la oración
A quien haya dudado en alguna ocasión del enorme poder de la
oración puede que lo que a continuación se expone no le descubra nada nuevo,
pero me propongo dejar constancia de un experimento científico (El Gran
Experimento de la Oración) llevado a cabo por el físico y creyente Russel
Stannard, bajo el patrocinio de la norteamericana (¡cómo no!) Fundación
Templenton, destinado a probar experimentalmente que rezar por los enfermos
mejora su salud.
Antes de empezar:
La descripción y los resultados de este experimento los
encuentro descritos en el libro de Richard Dawkins El espejismo de Dios (The God
Delusion, en su título original), publicado en 2009 por Espasa Calpe, en su
colección Booket, pp. 72 y ss.
¿Qué quién es Richard Dawkins? Pues, según reza su
biografía, se trata del titular de la cátedra Charles Simonyi de la facultad de
Conocimiento Público de la Ciencia de la Universidad de Oxford. Pero, cuidado,
según se puede leer en la contraportada del libro mencionado, este señor está
considerado como el más notable ateo
mundial y, este comentario es mío, de los ateos ya se sabe lo que se puede
esperar.
Y ahora el experimento:
Director del
experimento: el doctor H. Benson, eminente cardiólogo del Mind/Body Medical
Institute, cercano a Boston.
Coste: 2,4 millones de dólares, financiados por la Fundación Templenton.
Hipótesis a probar
experimentalmente: rezar por los enfermos mejora la salud, o, en lenguaje
más científico, probar los efectos
terapéuticos de la oración intercesora en enfermos cardíacos (artículo con
ese título publicado por H. Benson y otros en American Heart Journal 151: 4, 2006, pp. 934-942).
Método utilizado:
doble-ciego,
según el cual los pacientes son asignados, al azar, a uno de los siguientes
grupos:
Grupo 1: pacientes que recibían oraciones y no lo sabían.
Grupo 2 (de control): no recibían oraciones y no lo sabían.Grupo 3: recibían oraciones y lo sabían.
Nadie más, ni el resto de pacientes, ni sus médicos o
cuidadores, ni siquiera quienes llevaban a cabo el experimento conocían de
antemano a los integrantes de los grupos.
Participantes:
1.802 pacientes de seis hospitales, a todos los cuales se les habían practicado
cirugía cardíaca para implantarles un bypass.
El grupo de rezadores fue aportado por distintas
congregaciones religiosas, todas ellas alejadas de los hospitales en los que se
llevaba a cabo la prueba, y entre las pocas indicaciones y datos que se les
proporcionaron figuraban el nombre y letra inicial del apellido de paciente por
el que cada uno de ellos debía interceder
y, a fin de estandarizar al máximo los formatos, la exigencia de que
incluyeran en sus plegarias la frase “por
una cirugía de éxito con rápida y saludable recuperación y sin complicaciones”.
Resultados:
(Publicados en el mencionado número de American Heart Journal)
·
Ninguna diferencia en la evolución de los enfermos que no sabían
que se rezaba por ellos (grupo 1) y aquellos por los que no se rezaba (grupo
2).
·
Notables diferencias entre los grupos 1 y 2 y el
3, el compuesto por aquellos enfermos que sabían
que se estaba rezando por ellos: los pacientes de este grupo sufrieron muchas
más complicaciones que el resto de los pacientes objeto del experimento, parece
que debido a un “estrés adicional”, consecuencia probable de lo que uno de los
investigadores, el doctor Charles
Bethea, llamó “ansiedad de funcionamiento”, consecuencia directa de haberse preguntado
algo así como “¿estoy tan enfermo que
tienen que incluirme en las oraciones de su grupo?”.
Consecuencias:
Parece probable que en una sociedad especialmente litigiosa
como la norteamericana los pacientes que sufrieron mayores complicaciones
cardíacas al saber se estaba rezando por ellos, se agrupen para presentar una
querella contra la Fundación Templeton.
Y, añado yo, ¿no sería correcto que los rezadores
presentaran otra querella, ya sea conjunta o a título individual, contra Dios
por haber hecho caso omiso a sus preces intercesoras? Mi amigo Pablo, que se
las da de experto en estos temas, dice que no ha lugar querella alguna, porque
Dios, a su incontable relación de Sumas Cualidades, añade la de Sumo
Irresponsable y, por ende, no cabe formularle exigencia alguna ni en este ni en
cualquier otro caso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario