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jueves, 21 de marzo de 2013

Santiago Sierra: Apoteosis de los cretinos


Apoteosis de los cretinos o el paraíso de la estupidez

¿No te ha ocurrido en alguna ocasión, que quieres decir algo, algo que te corroe, algo que, como una alimento mal digerido, quiere salir de tu cuerpo, y, mientras andas en esa penosa no-digestión, descubres que alguien se te ha adelantado, que alguien ha expresado, posiblemente mucho mejor que tú podrías hacerlo, lo que tú aún rumiabas?

Eso me acaba de pasar. No sé si será ilegal reproducir literalmente lo que a continuación reproduzco, pero, reclamo mi autoría o coautoría, al menos en fase mental. A mí se me había ocurrido y estaba conformando en mi mente esto mismo. ¿Por qué tocarlo si Santiago Sierra ya lo ha expresado como nunca yo podría hacerlo?  

En una entrevista  publicada en el suplemento Babelia de El País, el 19 de enero de 2013, a la pregunta: En su opinión, ¿cuáles son los asuntos más preocupantes o indignantes de lo que sucede actualmente en el plano político y social en España?, Santiago Sierra respondía:

“El otro día leí unas declaraciones de Gallardón afirmando que gobernar es repartir dolor, Y en eso lleva toda la razón; o administrar la Muerte como decía con mayor audacia Agustín García Calvo. Los partidos políticos son en todo el mundo, y aquí también, organizaciones criminales cuyos esfuerzos van destinados a meter mano en la caja común y repartirse el botín de lo público entre sus cuates, jefes y familiares. Ni izquierda ni derecha. Aquí la única dirección reseñable es arriba y abajo: ellos arriba y los demás abajo, obviamente. Los partidos políticos pertenecen a la banca, que es quien los financia, al igual que los sindicatos mayoritarios pertenecen al Estado, que es quien los financia. La corrupción no es una anécdota, la corrupción es el Régimen, y la extorsión, su método. El Estado es un cuerpo parasitario y su objetivo nunca será el bien común sino el privado, el bienestar de clase, de su clase. En España tenemos una Administración colonial que hace lo que le digan fuera a cambio de impunidad en sus desfalcos. España pertenece activamente a la mayor organización terrorista de la historia del planeta: la OTAN, principal sospechosa de los atentados del I11 de marzo de 2004 en Madrid, entre otras muchas desgracias. España es una monarquía por la gracia del Pentágono, a quienes lo que les importa es la estabilidad de sus bases militares. Es súbdita de la Unión Europea, una auténtica cueva de piratas, desde donde un día se ordena desmantelar la industria para contentar a los industriales del Norte; otro, desmontar la agricultura para contentar a la agroindustria de Francia; o, como vernos últimamente, jalear el robo a espuertas sobre la población peninsular. La Unión Europea nos quiere como camareros y albañiles con la ciencia prohibida y la cultura de rodillas, sin universidades: brutos, pobres y enfermos.
Este es un país de asesinos y de asesinados, con las cunetas llenas de olvidados y las calles llenas de intocables. Aquí se entierra a los fascistas con gaiteros y se celebran las matanzas del Nuevo Mundo y, cuando no, se divierten torturando bestias los domingos. Luego está la mafia de Roma, que entiende la sodomía como un método pedagógico perfectamente aceptable, los señoritos, la clase de los peces gordos, el fútbol, los media, etcétera. Un maldito desastre. Es la apoteosis de los cretinos. Pero lo realmente preocupante es la obediencia. Ese es el mayor problema que tenemos, la obediencia y la candidez.”

Lo subscribo totalmente

El poder de la oración


El poder de la oración

A quien haya dudado en alguna ocasión del enorme poder de la oración puede que lo que a continuación se expone no le descubra nada nuevo, pero me propongo dejar constancia de un experimento científico (El Gran Experimento de la Oración) llevado a cabo por el físico y creyente Russel Stannard, bajo el patrocinio de la norteamericana (¡cómo no!) Fundación Templenton, destinado a probar experimentalmente que rezar por los enfermos mejora su salud.

Antes de empezar:

La descripción y los resultados de este experimento los encuentro descritos en el libro de Richard Dawkins El espejismo de Dios (The God Delusion, en su título original), publicado en 2009 por Espasa Calpe, en su colección Booket, pp. 72 y ss.

¿Qué quién es Richard Dawkins? Pues, según reza su biografía, se trata del titular de la cátedra Charles Simonyi de la facultad de Conocimiento Público de la Ciencia de la Universidad de Oxford. Pero, cuidado, según se puede leer en la contraportada del libro mencionado, este señor está considerado como el más notable ateo mundial y, este comentario es mío, de los ateos ya se sabe lo que se puede esperar.

Y ahora el experimento:

Director del experimento: el doctor H. Benson, eminente cardiólogo del Mind/Body Medical Institute, cercano  a Boston.

Coste: 2,4 millones de dólares, financiados por la Fundación Templenton.

Hipótesis a probar experimentalmente: rezar por los enfermos mejora la salud, o, en lenguaje más científico, probar los efectos terapéuticos de la oración intercesora en enfermos cardíacos (artículo con ese título publicado por H. Benson y otros en American Heart Journal 151: 4, 2006, pp. 934-942).

Método utilizado: doble-ciego, según el cual los pacientes son asignados, al azar, a uno de los siguientes grupos:

Grupo 1: pacientes que recibían oraciones y no lo sabían.
Grupo 2 (de control): no recibían oraciones y no lo sabían.
Grupo 3: recibían oraciones y lo sabían.

Nadie más, ni el resto de pacientes, ni sus médicos o cuidadores, ni siquiera quienes llevaban a cabo el experimento conocían de antemano a los integrantes de los grupos.

Participantes: 1.802 pacientes de seis hospitales, a todos los cuales se les habían practicado cirugía cardíaca para implantarles un bypass.

El grupo de rezadores fue aportado por distintas congregaciones religiosas, todas ellas alejadas de los hospitales en los que se llevaba a cabo la prueba, y entre las pocas indicaciones y datos que se les proporcionaron figuraban el nombre y letra inicial del apellido de paciente por el que cada uno de ellos debía interceder  y, a fin de estandarizar al máximo los formatos, la exigencia de que incluyeran en sus plegarias la frase “por una cirugía de éxito con rápida y saludable recuperación y sin complicaciones”.

Resultados:

(Publicados en el mencionado número de American Heart Journal)

·         Ninguna diferencia en  la evolución de los enfermos que no sabían que se rezaba por ellos (grupo 1) y aquellos por los que no se rezaba (grupo 2).

·         Notables diferencias entre los grupos 1 y 2 y el 3, el compuesto por aquellos enfermos que sabían que se estaba rezando por ellos: los pacientes de este grupo sufrieron muchas más complicaciones que el resto de los pacientes objeto del experimento, parece que debido a un “estrés adicional”, consecuencia probable de lo que uno de los investigadores,  el doctor Charles Bethea, llamó “ansiedad de funcionamiento”, consecuencia directa de haberse preguntado algo así como “¿estoy tan enfermo que tienen que incluirme en las oraciones de su grupo?”.

Consecuencias:

Parece probable que en una sociedad especialmente litigiosa como la norteamericana los pacientes que sufrieron mayores complicaciones cardíacas al saber se estaba rezando por ellos, se agrupen para presentar una querella contra la Fundación Templeton.

Y, añado yo, ¿no sería correcto que los rezadores presentaran otra querella, ya sea conjunta o a título individual, contra Dios por haber hecho caso omiso a sus preces intercesoras? Mi amigo Pablo, que se las da de experto en estos temas, dice que no ha lugar querella alguna, porque Dios, a su incontable relación de Sumas Cualidades, añade la de Sumo Irresponsable y, por ende, no cabe formularle exigencia alguna ni en este ni en cualquier otro  caso.